Alimentación en cuarentena. Parte II

Te saludo desde acá, esperando que tú y los tuyos se encuentren con salud. 

¿Qué tal te ha ido con tu alimentación mental? 🧠

Espero hayas tenido la oportunidad de leer el blog anterior, donde abordábamos la importancia de ser conscientes respecto a la forma en que alimentamos nuestros pensamientos, reflexionamos sobre lo nutritivo que puede resultarnos el contenido que consumimos en redes sociales, noticias y relaciones con otros; ordenamos también nuestros objetivos desde un lugar más amable con nosotros, y tratamos de acercarnos un poquito a una manera más realista de vivir la productividad. 

Parte importante de iniciar con la alimentación de mis pensamientos, es abrirle paso al tema que abordaremos en esta ocasión, la alimentación emocional💖 

Quizá podrías preguntarte, ¿cómo es que revisar mis objetivos y productividad me llevan a abordar mis emociones? Y bueno, es que precisamente al no tener claros esos conceptos, es fácil generar altos niveles de estrés, ansiedad y un bajo estado de ánimo. Al creer que TENGO que cumplir con ciertas expectativas, empiezo a experimentar insatisfacción, decepción, frustración, tristeza y miedo😫😢😟

Partir entonces de nutrir mis pensamientos de una forma más consciente y sana puede ayudar de gran manera a sentirme mejor conmigo, y no cargarme la mano dentro de una situación que de por sí, ya es compleja.  

✋🏻No quisiera comenzar a profundizar sin antes expresar que este texto es hecho con cariño, para compartir contenido más amable y como una invitación a la reflexión, y no pretende minimizar ningún escenario emocional, ya que todos contamos con distintos recursos y enfrentamos nuestra realidad de maneras diferentes también. 

A L M A💖 

Hablar del alma es hablar de mis emociones, comenzaremos por identificarlas. Podemos nombrar cuatro emociones básicas: TRISTEZA, ENOJO, MIEDO Y FELICIDAD.

¿Puedes contactar con tus emociones en este momento?

En ocasiones, podemos llegar a sentirnos confundidos cuando de emociones se trata, y puede resultar complicado definirlas, pues con frecuencia solemos enfocarnos en nuestra rutina y actividades, sin prestar atención a lo que sucede en nuestro mundo interno.

Por ello la importancia de cuidar mi alimentación emocional en este periodo, pues en este tiempo, esa rutina y actividades han sufrido cambios; y puede que de pronto se me complique tener espacios donde me encuentro conmigo y no saber cómo manejarlo😟

Te propongo algo que puede ayudarte un poco a conectar con lo que pasa en tu interior. Inicia por tomar una hoja y dividirla en cuatro columnas. Ahora, en cada una de ellas coloca una de las cuatro emociones; para después, reflexionar un poco sobre tu “aquí y ahora”

¿Qué cosas o partes de tu vida te generan esas emociones?

¿Qué te genera enojo? ¿Qué te da miedo? ¿Qué hace sentir triste? ¿Qué te hace feliz?

ENOJO

MIEDO

TRISTEZA

FELICIDAD

    
    
    

Con este ejercicio puedes empezar a apreciar la gran capacidad que tienes de SENTIR y experimentar estas emociones, si te permites contactar con ellas.

Lo primero es hacer las pases con lo que sientes, pues TODO lo que encuentres es VÁLIDO e IMPORTANTE. ¿Por qué? porque surge de ti, porque A TI TE IMPORTA.

Entiendo si en principio llega a costar un poco de trabajo el hacer este tipo de ejercicios, pues aún hay sensaciones que no nos permitimos expresar y eso nos complica llegar a verlas con claridad.

En ocasiones una de las razones por las cuales no logramos conectar y aceptar nuestras emociones es debido a que recibimos de fuera críticas al respecto:

“¿Apoco te vas a enojar por eso?”

“¿Eso te da miedo? Qué ridículo”

“¡Ay, ni es para tanto, no exageres!”

“Ya, no pasa nada, no estés triste”

Entramos entonces en dudas y preferimos callar o incluso intentamos convencernos a nosotros mismos de que somos “exagerados” o “ridículos” y demás etiquetas, solo por SENTIR y acabamos por NEGARLO🙅🏻‍♀️

Y bueno, es entendible que tengamos este tipo de pensamientos, pues incluso desde nuestra infancia solemos recibir ciertos mensajes de nuestro entorno, y al final la sociedad acaba por bloquear la expresión emocional, entre bromas y juegos.

¿Te suenan las frases?

“Qué llorón, pareces niña”

“Qué fea te ves llorando”

“¡Ay que enojón, ya no voy a jugar contigo!”

“¡Cálmate, no seas volado!”

“Si lloras ya no te voy a querer”

Vamos creciendo entonces con la idea de que “está mal” enojarse, o “no debo llorar”, “si muestro miedo voy a quedar mal”, y empezamos a tachar esas emociones como NEGATIVAS e INDESEABLES🚫

Incluso en la actualidad, ¿Te has dado cuenta cómo solemos clasificarlas?

Si pensamos en emociones negativas y emociones positivas podemos clasificarlas rápidamente de la siguiente manera:

❌Miedo, tristeza y enojo

✅Felicidad

Lo más lógico sería entonces que busquemos evitar las “negativas”, llegando a la creencia de que experimentarlas y mostrarlas me convierte en alguien “débil” al no poder “controlarlas”.

E incluso la emoción a la cual llamamos “positiva” a veces también es criticada, y podemos llegar a sentir que no deberíamos estar felices en ciertos momentos o circunstancias, como solidaridad a otros, o por “prudencia”. Hay personas que también llegan a criticar cuando ven a alguien compartir alguna buena noticia o algo que genera alegría.

Acabamos entonces con una gran carga, pensando que no tenemos permitido SENTIR, y comenzamos a reprimir nuestras emociones buscando encajar, buscando ser aceptados.

Pero la realidad es que NO HAY emociones negativas y positivas; las emociones son solo eso, EMOCIONES, y contrario de lo que se piensa, son realmente nobles si lo permitimos, ya que ellas están en nuestra vida para AYUDARNOS y cumplir una FUNCIÓN💓

Cada una de mis emociones, entonces, existe en mí con un objetivo, y será hasta que trabaje con ese objetivo, que mi emoción podrá fluir y dejar de generarme malestar. La cuestión es que en mi falta de contacto con ellas no me permito conocerlas, entender PARA QUÉ se presentan en mi vida hoy, y entonces, no las dejo hacer su chamba✋🏻

Así que las vamos conteniendo, se van acumulando y rezagando, llegando incluso a manifestarse en síntomas físicos🤒 que aparentemente no tienen un origen y que intentamos resolver por fuera, con medicamentos o tratamientos, y dejamos de lado el componente emocional que puede estarlos generando o contribuyendo con su permanencia.

Es entonces que atravesamos una pelea interna que busca protagonismo, en lugar de armonía. Pues tengo contenidas tantas emociones que buscan cualquier fuga para escapar y darnos ese mensaje que necesitamos atender.

¿Te ha pasado que de pronto te sientes sumamente irritable “sin razón”? 👀 ¿o tal grado de sensibilidad que de pronto sientes ganas de llorar sin encontrar un motivo?🥺

Pensemos en el enojo, como ejemplo:

¿Te ha pasado que comienzas tu día con alguna situación desagradable, y repentinamente van apareciendo situaciones, una tras otra, que parecen empeorarlo todo? 😠

Creo que a todos nos ha pasado, arrancar el día con alguna situación que nos genera molestia o enojo, porque es algo normal. Sin embargo, el problema comienza cuando nos encapsulamos en esa emoción y permitimos que eso inunde nuestro día; así, de pronto, algo aislado que nos generó un disgusto nos lleva a estar enojados con todo y a percibir de forma negativa hasta el más mínimo detalle y nos repetimos: “¡Ah, hoy no es mi día!” 🤦🏻‍♀️

Pasa que entonces esa emoción busca el protagonismo, busca salir de alguna manera y “aprovecha el aventón”🚘  pues es la forma que ha encontrado de poder expresarse, y se alimenta con pensamientos sobre esa situación, que la ayuden a mantenerse:

“Eso me enojó tanto, que…cómo voy a estar feliz por esta buena noticia que dieron hoy, si mi día ha sido pésimo”, “No claro que no, yo estoy enojado” y sobre dimensionamos la emoción, nos aferramos a ella y dejamos de lado otras emociones.

Aquí lo principal es trabajar para entender que ES NORMAL que, como seres humanos, fluimos, percibimos y reaccionamos a nuestro exterior de formas diferentes; y eso ESTÁ BIEN, pero te repito, es trabajar de tal manera que esas emociones fluyan, trabajen y se expresen de una forma sana, que nos ayude a comunicarnos y entendernos, en lugar de generar un mayor malestar y afectar nuestra relación con nosotros mismos.

Entonces, no se trata de recargarme sobre una forma de ver el mundo siempre positiva y alegre, porque es algo igualmente irreal. Se trata de aceptar mis emociones, TODAS, pero en su justa medida.

Y bueno, no hemos dicho aquí nada nuevo, es cierto, así que quizá estés pensando

“Suena bien pero… ¿y eso cómo se hace o qué?”

Bueno, primero que nada, es un P R O C E S O🙌🏻

La forma en que concebimos nuestras emociones lleva tiempo acompañándonos, así que trabajar en ello requiere PACIENCIA, ya que son procesos que toman su tiempo y se trabajan ACTIVAMENTE. Por supuesto, siendo esto una inversión a nuestro bienestar integral✨

Aprender a conocer mis emociones es darme la oportunidad de irme acercando a ellas poco a poco, y dialogar, buscar entender su función en mi vida. Así pues, te invito a completar el cuadro que hicimos al inicio, y que coloques debajo de cada columna, la pregunta ¿PARA QUÉ?

Pregúntale a tu miedo, a tu enojo, a tu tristeza, a tu felicidad ¿para qué están en tu vida? ¿de qué te sirven? ¿qué necesitan?

Pregúntate realmente cómo alimentas tus emociones

¿Las alimentas con crítica, con negación? ¿Con comprensión y apoyo? ¿Con escucha y diálogo?

Date la oportunidad de escribir cómo te sientes✍🏻, de hablar con ellas, de CONOCERTE.

Por supuesto, esto de ninguna manera sustituye un proceso terapéutico, sin embargo, puede contribuir a plantearnos un punto de partida y comenzar a visualizar posibles maneras de continuar trabajando.

Y siempre recuerda que las emociones:

👉🏼NO SON EXCLUYENTES, ellas conviven en ti naturalmente.

👉🏼TIENEN UNA FUNCIÓN, y buscarán cumplir su misión en tu vida.

👉🏼SON TUS ALIADAS, están contigo para ayudarte.

👉🏼SON TUS MAESTRAS, buscan siempre dejarte un aprendizaje.

👉🏼BUSCARÁN UNA FUGA si no les permites hacer su trabajo.

👉🏼SON NATURALES y son parte de ti, todas y cada una de ellas.

💖Espero algo de este contenido te aporte un poquito, y que no dudes en buscar apoyo si sientes que esta situación te rebasa.

Un abrazo.

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