Redacción por Iván Gutiérrez
Fotos por Iván Gutiérrez / Hiram Navarro
En medio del bullicio de la ciudad existe un lugar que nos invita a reconectar con la esencia de la naturaleza y la calidez del hogar. Su nombre es Casa Ramona, un colectivo de proyectos que coinciden en poner el bienestar del espíritu al centro de todo. Si tu día a día está cargado de estrés, ansiedad y malestar, no te preocupes, aquí encontrarás la pausa que necesitas para empezar a respirar con calma.
Casa Ramona es un proyecto de vida que germina en 2020, durante el confinamiento derivado de la pandemia global. Es en medio de esta época de caos e incertidumbre, que la joven Belén Ochoa decide voltear hacia la tierra para reconectar con el ritmo de la naturaleza, encontrando en las plantas un camino para mantener la salud y el bienestar. Este despertar da origen a Naturens, marca madre que eventualmente cobrará vida en Casa Ramona, establecimiento concebido como un hogar abierto para la comunidad, cuyo nombre conecta con las raíces y el legado familiar de Belén: Ramona fue el nombre de su abuela materna, y Ramón el de su abuelo paterno.

La propuesta de Casa Ramona es integral y se sostiene sobre tres pilares fundamentales: la educación, el consumo consciente y la colaboración comunitaria. Como extensión de Naturens, este lugar funciona como una plataforma educativa donde se imparten talleres de yoga, meditación, aromaterapia, inciensos, saumerios y pláticas sobre bienestar integral. Además, en su menú hay brebajes y alimentos basados en plantas, como serums, tizanas, adaptógenos, fermentos y kombucha, todo elaborado con un profundo respeto por los procesos naturales y el aprovechamiento máximo de los recursos, incluyendo un huerto urbano que poco a poco abastece sus creaciones.
Al interior de Casa Ramona hay varios rincones de interés. Entre ellos podemos mencionar un apotecario y una biblioteca especializada, además de un nutrido colectivo de marcas locales que comparten la misma filosofía de poner al centro la tranquilidad del espíritu. Algunos de los emprendimientos que coexisten en este ecosistema son: Ikuri, cosmética natural a base de algas; Valtiel, revista que también ofrece gemas; Ziarely, dedicada a productos para el ciclo menstrual; Cigarra Neón, con sus cigarrillos herbales; Espíritu Contento, con sus sueros probióticos; y otras marcas como Calma, Luz de Luna y Abrazo de Luz, por lo que si buscas bienestar orgánico y artesanal, este es tu punto de encuentro ideal.

Ahora bien, la experiencia sensorial en Casa Ramona se completa con su barra gastronómica, que se divide en dos ambientes con personalidades distintas pero complementarias. En la barra interior la oferta gira en torno a bebidas reconfortantes como café y matcha, pero elevadas con jarabes, concentrados y maceraciones orgánicas elaboradas desde cero con ingredientes frescos del propio huerto de Casa Ramona, entre ellos lavanda y fresa.
Por el lado del café, en Casa Ramona enriquecen esta bebida con adaptógenos, y la kombucha fermentada se convierte en una opción refrescante y probiótica.


En la barra exterior, el ambiente se vuelve más festivo y lúdico, con cócteles que integran tinturas botánicas creadas en casa, ofreciendo una mixología con intención y canalización energética, amenizada con DJs alternativos e invitados especializados en coctelería.
Los platillos y bebidas que se sirven en Casa Ramona son un reflejo fiel de su filosofía. En la barra interior destacan el «Matcha Coco Lava» —que combina matcha con leche de avena, crema de coco y un jam natural de fresas con lavanda—, y el «Espresso Naturens», una mezcla de agua tónica, jugo de naranja, miel de maple y un toque de espresso.
En la barra exterior, los asistentes encontrarán bebidas únicas y refrescantes como el «Gin Sour de Fresa con Lavanda», el «Cóctel de Ron con Cordial de Manzana y Albahaca», y el «Clamatito cubano» con mezcal, chapulín y tintura de limón gras. Para acompañar tus bebidas, Casa Ramona ofrece toasts de masa madre con opciones como requesón con tomillo, compota de frutos rojos con chile morita, y avocado toast, así como un toast con jamón serrano y compota de frutos rojos.



Como ya mencionamos antes, Casa Ramona se distingue por su vocación comunitaria, ya que se conciben no solo como un lugar para consumir, sino para habitar. Los visitantes pueden llegar a leer un libro en su biblioteca, bailar en el patio, tener una conversación profunda o aprender sobre fermentos y plantas de la mano de Belén. El espacio está abierto para que cualquier persona o colectivo con algo que compartir —ya sea un taller, una charla o una propuesta culinaria— se sienta libre de hacerlo. Además de su oferta fija, el lugar alberga cocinas invitadas, residencias, cervezas artesanales, vinos y proyectos de divulgación científica, lo que lo convierte en un punto de encuentro dinámico y en constante evolución. Con un horario de verano de 4 a 10 de la noche, en Casa Ramona encontrarás no solo un café o un cóctel, sino una experiencia para nutrir el cuerpo, la mente y el espíritu en un ambiente que te hará sentirte como en casa.

