Nadando por el mar de maltas del Ensenada Beer Fest 2022

Redacción por Emilio Reyes
Fotos por Iván Gutiérrez y Tony Ruiz

Mucho se sabe de un estado por lo que ofrece a sus habitantes en cuestión de flora, fauna, gastronomía y clima, y siendo un bajacaliforniano de toda la vida, puedo decirles que pertenecer a la zona antes conocida como “aridoamérica” no le pide a nada a los paisajes tropicales del sureste ni a las ciudades coloniales del centro. Nuestro encanto se guarda para quienes se atreven a hacer las cosas diferentes.

Sabiendo esto, podríamos deducir que la vivencia en el denominado “brazo poderoso” es todo menos fácil. Desde inviernos largos con lluvia a veranos que alcanzan los 40 grados centígrados para algunos, resulta interesante entender por qué somos punta de lanza en la innovación gastronómica dentro del país; en mis andares he concluido que se debe a nuestra incesante creatividad y ganas de cambiar.

Desde hace más de una década, la industria cervecera comenzó a formar parte de la escena local y regional, dando a conocer al estado de Baja California como el mejor destino en lo que respecta a calidad de producción cervecera, variedad y competencia de la misma. Hablando particularmente de Ensenada, como parte de los primeros esfuerzos de los cerveceros por posicionar este nuevo producto es que nació el Ensenada Beer Fest, un evento donde el público puede probar, conocer y disfrutar de las maravillas de la cerveza artesanal (para más detalles sobre esta historia revisen el reportaje “Cerveza Artesanal: la historia de una nueva cultura gastronómica en Ensenada”).

Cerveza Artesanal: la historia de una nueva Cultura Gastronómica en Ensenada

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REPORTEANDO “HIC” EL ENSENADA “HIC” BEER “HIC” FEST 

Arribar al puerto de Ensenada es siempre un gusto, me recuerda los días de domingo donde comer tacos de pescado e ir a pasear al malecón eran de las pocas preocupaciones que tenía. El olor a mar, el sonido de los cruceros y el constante recordatorio del Océano Pacífico hacen dudar al más escéptico sobre la creencia de algo superior que haya hecho semejante diseño, pero bueno, ese será tema para otra ocasión.

¿La misión de hoy? Hacer una cobertura del Ensenada Beer Fest 2022, que para su 11va edición contará con más de 100 cervecerías participantes y cinco escenarios distribuidos por las instalaciones del Riviera de Ensenada. Antes de empezar el día, corresponde la debida labor del reportero de reunirse con el equipo para planear el contenido, la división del trabajo y los objetivos para ese evento a cubrir. Algún parecido tendremos con los cocineros o los actores que tienen hora de entrada, pero no siempre de salida. Cámara cargada, micrófono listo, libreta con hojas y pluma con tinta; suena como un día normal.

Fundado en 1930 originalmente como casino (como casi todos los recintos de nuestro estado) el Centro Cultural Riviera es y ha sido el que alberga el Beer Fest de Ensenada desde su fundación en 2010, hasta su edición actual. Podríamos describir sus instalaciones como un museo con salas de exhibición que guarda similitud con el estilo californiano en su edificación y que cuenta con amplios jardines, bares y pasadizos subterráneos misteriosos.

El día empieza pasando por el filtro de seguridad, prometiéndome no tomar demasiado y esperando que el dolor en los pies al final del día no sea tan duro. Revisar el itinerario, realizar entrevistas, conocer propuestas de cerveceros de la región e internacionales, tomar fotos, probar la cerveza y sentarse cada cierto tiempo.

Albergando cinco escenarios simultáneos, el Ensenada Beer Fest ofrece para la ocasión una propuesta musical y de entretenimiento tan diversa como las cervezas para los asistentes, variando la intensidad según la hora del día y teniendo incluso hasta mariachi en uno de ellos. Stand up Comedy, beats electrónicos, rock, folk, punk entre otros, son algunos de los géneros en el programa. Teniendo una sección completa sólo para la comida que va desde kebabs hasta ceviches de coliflor, en el festival hay opciones para casi todos los paladares.

La tarde empieza a caer y la tostada de carreta que comimos antes de entrar al festival empieza a hacer digestión. Ya saben, de esas tostadas que guardan un sabor a mar con lo fresco de su producto que hace unas horas estaba nadando en las aguas del pacífico. Y quizás guiado inconscientemente por estas reflexiones hacemos una parada técnica en la cocina de Minke para probar su espectacular tostada de jurel y un taco de pulpo en adobo que sorprendió a mi paladar.

Queda poco tiempo de luz natural y es momento de apurarnos para tomar las fotos de cervecerías faltantes, interceptar a grupos de amigos y buscar la foto que mejor represente al festival: buena onda y buena cerveza. La oscuridad acaricia las paredes del Centro Cultural Riviera y los letreros de “sold out” empiezan a verse en algunas de las carpas de las cerveceras que nos atrevemos a decir: tuvieron un buen día. En el lugar hay de todo: desde una ruleta con la que te puedes ganar una cerveza gratis hasta un carrito cervecero llamado “El Chikimóvil”, una cervecería de Polonia de nombre impronunciable (se escribe “Browarspoldzielczy”) con cervezas fermentadas con licores y por supuesto, todo un mosaico enorme de estilos, sabores y aromas a lúpulo. En la mayoría de las carpas abundan los cerveceros que contentos le comparten a los asistentes los detalles de las cervezas que cocinan con tanta dedicación y pasión.

Las criaturas de las noches empiezan a surgir a la par de que la cenicienta del pacífico oculta el sol tras su horizonte, las caderas se aflojan y no es raro ver parejas más cariñosas, los bailes empiezan a ser más pegados y lentos y, extrañamente, el frío ya no resulta ser un problema.

Dan las diez de la noche y nos trasladamos hacia el escenario principal donde se prepara para tocar una de las bandas más emblemáticas del estado: Nortec Collective. Conformado por los talentosos compositores Pepe Mogt y Ramón Amezcua (Bostich & Fussible), ganadores de premios grammy y reconocidos internacionalmente como los fundadores del género Nortec, son los encargados de cerrar la noche.

Drones, selfie sticks, cientos de personas bailando con cerveza en mano y alguno que otro brazo atrevido es lo que se alcanzar a ver entre el tumulto de gente que se se ha congregado para escuchar al dúo fronterizo, quienes prende el ambiente con cada canción que terminan de tocar. El setlist está programado para 1 hora y media, pero como buenos norteños, no podemos limitarlos. Al voltear al cielo el humo de los asadores, la máquina de hielo seco, vapeadores y alguna que otra planta invitada se confunden en el aire dejando al asistente confundido (o gustoso) de la sinfonía de aromas.

Llega la hora de irse y aprovechar que aún no hay tanta gente para salir. El concierto se acerca a su fin y nos toca verlo desde atrás del escenario mientras pensamos que mañana todavía nos espera otro día de cervezas, música y variada gastronomía al estilo Baja. Ha concluido el primer día del Ensenada Beer Fest, falta el segundo, pero ese lo guardamos para la memoria colectiva. Platíquenos, ¿usted, cómo lo vivió? ¡Seguramente brindó como sólo se puede hacer cuando la rica cerveza está por doquier!


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